OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron á Jerusalem en montones.
Biblia
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Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra.
Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien los enterrase.
Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿arderá como fuego tu celo?
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
Porque han consumido á Jacob, y su morada han asolado.
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre: por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
La Biblia de Quo Vadis está pensada para facilitar la lectura, la búsqueda y el compartir de la Palabra. El texto bíblico utilizado corresponde a la edición Reina-Valera 1909 de dominio público.